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Meiko, una compañera de clase hermosa, tranquila y muy aplicada en los estudios, solo se muestra relajada cuando está con Hiroki, su amigo de la infancia. Hoy, como siempre, Meiko ha venido a su habitación a pasar el rato y se relaja con ropa ligera. Hiroki, sin querer, no puede evitar que su mirada se deslice por el cuerpo de ella. Al darse cuenta, Hiroki se sonroja de vergüenza cuando ella lo señala, pero, para su sorpresa, Meiko le dice: —¿Entonces… quieres tocar? La curiosidad los lleva a observarse mutuamente el cuerpo, y la situación escala rápidamente hasta que, finalmente, terminan teniendo sexo.